Hoy traigo un post para el freaky de turno. Es en realidad un reposteo de una review que escribí para la página www.asisepasaelboss.com.ar de la cual ahora formo parte de su staff con todo el gusto del mundo y esperando que el proyecto crezca todavía más en este 2010.
Sin más preámbulos, mi opinión, mi review, mi análisis de uno de los juegos más esperados de 2010: Mass Effect 2.

Estás por embarcarte en una misión suicida. Las chances de sobrevivir son prácticamente nulas. El destino, desconocido. En este contexto debés tomar una serie de decisiones claves para el éxito de tu travesía. Tendrás que decidir a quiénes llevarás en tu escuadrón; quién comandará un segundo pelotón, y quién irá por su cuenta a un sacrificio seguro pero fundamental para llevar a cabo tu plan.
De eso se trata Mass Effect 2; de tomar decisiones. Casi como ningún juego hasta el momento, la consagrada saga de ciencia-ficción creada por Bioware nos pone en la piel de aquel que debe tomar las decisiones más difíciles. La intrigante y atrapante historia de Mass Effect 2 nos presenta constantemente con elecciones que alterarán el curso de esta épica aventura (y de sus futuros episodios). Quiénes mueren, quiénes viven para ver otro día, quiénes formarán parte de nuestro equipo, con quiénes nos daremos murra (?) y un sin fin de otras situaciones, serán determinadas por lo que decidamos realizar en ese momento.
Mass Effect 2, es en gran parte una especie de “Elige Tu Propia Aventura”, esa gran serie de libros donde si íbamos a la página 38 estrellábamos el auto contra un paredón, o si íbamos a la 64 salvábamos al mundo de una destrucción segura usando la “supercomputadora” (?). Es que realmente se siente así este juego. Todas y cada una de nuestras decisiones tendrán efecto en cómo se desarrollará la historia. No sólo hay varios finales sino que elecciones que parecen intrascendentes en un principio, luego tendrán serias consecuencias.
Por lo tanto, se genera una experiencia extremadamente personalizada. Quizás nunca se haya visto un nivel de personalización como el que plantea Mass Effect 2. Les puedo asegurar que cada persona que se proponga jugarlo tendrá una experiencia diferente. No sólo gracias a la gran cantidad de caminos que podemos seguir en este segundo capítulo, sino por lo que hayamos hecho en la primera entrega de la saga. La genial decisión de poder exportar nuestro personaje de Mass Effect 1, permite que las decisiones que hayamos tomado en él, influyan directamente en lo que sucede en ME2. El hecho de que comencemos con algunas ventajas en cuanto a la experiencia y a nuestro rango de Paragon o Renegado, queda en un segundo plano al ver que cada personaje con el que nos cruzamos nos recuerdo lo que ya habíamos hecho en la primera temporada. ¿Qué posición tendrá la galaxia respecto a los humanos? ¿La Alianza nos ayudará? ¿El “Council” nos dará la espalda? ¿Nos respaldará? ¿Habrá sobrevivido? Estas y muchas preguntas más tendrán tantas respuestas como jugadores existan.
Mass Effect 2 cuenta entonces la historia del Jack Bauer galáctico (?) y “spectre” favorito de todos: Commander “Inserte Nombre Aquí” Shepard. Luego de haber salvado a la galaxia entera de la amenaza que representaba Saren (quien en realidad era contralado por Sovereign un “Reaper”) y sus Geth, la historia comienza poco tiempo después de estos acontecimientos producidos en la épica batalla de la “Citadel”.
El prólogo nos mete en la historia con un gancho al mentón. Si pensábamos que íbamos a tener un arranque tranquilo, estábamos equivocados. Los primeros diez minutos son propios de la mejor película de ciencia-ficción y presentan unas cinemáticas para la delicia de todo gamer.
Aquí es cuando hace su ingreso uno de los principales y más interesantes personajes del juego: “The Illusive Man”. Si bien es el típico “Man Behind The Courtain” lo original es que se nos los presenta de esta manera desde el vamos. Es decir, en general, este tipo de personajes se develan hacia el final; pero no, en ME2 ya sabemos quién estará detrás de todo lo que ocurra. Pero lo que mejor ha realizado la gente de Bioware con respecto a este personaje es que, si bien sabemos que no es del todo confiable, por momentos nos replanteamos ciertas cosas y terminamos accediendo a lo que él pide. Es un personaje muy ambiguo y maquiavélico, y si bien no estamos 100% de acuerdo con su ética y su forma de trabajo, no podemos evitar admitir que algo de razón tiene. La cuestión es que este hombre es líder de “Cerberus”, una organización pro-humanos que nos hace más de un favor (y nos trae más de un problema, sobre todo al interactuar con otros personajes a los que no les cae muy bien la noticia de que estemos trabajando para esta “empresa”). El nudo de la historia consiste en que distintas colonias humanas están, poco a poco y misteriosamente, desapareciendo. Cerberus decide *SPOILER ALERT* revivirte y pasan dos años y monedas (?) tratando de reconstruirte. Cuando lo realizan, es vuelta a clases para Shepard y otra vez a patear el culo de cuanto enemigo se le cruce encima. Para salvar a la humanidad, deberá reclutar un equipo compuesto por lo mejor que hay en la galaxia. Ya sean Turians, Humanos, Krogans, Quarian, Asari o Salarian, Shepard viajará a todo tipo de planetas y escenarios para hacer que estos personajes se sumen a su suicida causa. 
El fuerte narrativo de Mass Effect 2 se encuentra en la calidad y cantidad de personajes con los que nos cruzaremos en nuestra travesía. Si “The Illusive Man” se presenta como un gran personaje, el mismo adjetivo se puede aplicar para todos. Cada uno tiene una historia en particular y una “quest” personal que debemos cumplir para ganarnos su confianza. El juego nos presenta además un reparto de actores de primer nivel, entre los que se encuentran: Martin Sheen (como “The Illusive Man”), Michael Dorn, Carrie-Anne Moss (más conocida como Trinity en Matriz), Yvonne Strahovski (la granada explosiva de Sarah en la serie “Chuck”), Seth Green (como “Joker”), Tricia Helfer, Shohreh Aghdashloo, Adam Baldwin (Casey en “Chuck”), Keith David, entre otros.
Cada personaje es único, no sólo a la hora de combatir, sino en su forma de ser, ideología, relación con Shepard y de especies muy variadas. Una de las cosas que mejor hace Mass Effect 2, es hacernos interesar por estos personajes. En la primera entrega no llegamos a conocer mucho de los integrantes de nuestro equipo, y la relación amorosa que se gesta, casi que se desenvuelve porque el juego mismo lo pide, pero no por un desarrollo interesante de personajes.
Todo eso cambia en esta secuela. No sólo en cuanto a qué mujer te llevás a la cama, sino también a las amistades que vas forjando. El hecho de que cada integrante de tu equipo tenga una misión específica genera no sólo que la historia en sí se expande (y por ende el juego), sino que produce un vínculo que antes no existía con los integrantes de tu equipo. Llegamos a preocuparnos por ellos, queremos que sus historias tengan un cierre, que estén “felices” o conformes tanto con nuestras habilidades de líder, como con ellos mismos. Además, como beneficio, nos ganamos tanto su lealtad, como una serie de habilidades propias de cada personaje.
Por último, este juego hace que nos interesemos como nunca en la historia romántica que se desarrolla. Si bien hay más de una muchacha con la que podemos copular (?), en general los diálogos están bastante bien, y más allá de alguna frase bastante “banana” por parte del galán Shepard, el juego produce en uno las ganas de que nuestro protagonista la ponga de una buena vez. Miranda, por ejemplo, es la histérica Nº 1, y muchas veces nos deja con un dolor de huevos considerable al decirnos: “ahora no, pero pasá después que nos echamos un fierrazo de una”; uno sólo puede imaginarse a Shepard pensando “pero comé carne ahora put*it*!”, y yéndose a su habitación a cascarse un rato (?).
Estos aspectos de Mass Effect 2 le dan un aire “serial” que otros juegos no tienen. En general, hoy por hoy los juegos se han vuelto muy cinematográficos, y ésta no es la excepción. Pero mientras otros parecen fácilmente adaptables a la pantalla grande, ME2 me da la sensación que sería una tremebunda (?) serie de televisión. Todo se siente como capítulos individuales de una gran temporada que terminará en un “cliffhanger” (o sea, en un final abierto o de esos que te dejan con los huevos en la garganta (?)). A su vez, nos sentimos en la segunda temporada de una serie que la re pegó en la primera y que ahora tenía que demostrar si estaba a la altura. Y vaya si lo está…
Hasta aquí, todo más que bien con la historia y su narrativa, con la personalización, con las vueltas de tuerca que presenta y con sus personajes. Pero…¿ha mejorado Mass Effect 2 con respecto a su antecesor en un todo? El veredicto es unánime y no caben dudas que ME2 es un juego mucho más pulido que ME1 y que los desarrolladores escucharon los reclamos de los usuarios.
En cuanto a la jugabilidad Mass Effect 2 está cada vez más cerca de un TPS (“third person shooter” o shooter en tercera persona) que de un RPG (re poronga game “role playing game” o juego de rol). Como consecuencia, a la hora de disparar, a la hora de enfrentarnos con enemigos, todo se siente más fluido, más natural, más frenético y, en una sola palabra, mejor. Como novedad, ahora contamos con cartuchos (antes las balas eran infinitas). Sin embargo esto no nos afecta tanto como se puede suponer. Hay cartuchos de sobra en cada combate; las que sí escasean son las municiones correspondientes a las armas pesadas, otra de las novedades. Realmente representan una diferencia sustancial en cuanto al combate este tipo de armamento. Antes, no contábamos con un elemento que nos permitiera derribar a los enemigos más grandes y difíciles del juego. Ahora contamos con una variedad aceptable de cañones, lanzamisiles, lanzagranadas, armas alienígenas, entre otras.
Otra de las razones por las cuales el combate y la jugabilidad han mejorado tanto se debe a que la inteligencia de tus compañeros ha sido bastante refinada. Ahora, con tan sólo pulsar una tecla nuestros “team mates” no sólo atacarán el objetivo designado, sino que usarán automáticamente aquellos poderes o armas que sean más convenientes contra ciertos enemigos. Esto no quiere decir que se haga todo más fácil; los combates son ahora más frenéticos y épicos, y vamos a necesitar toda la ayuda posible para sobrevivir. Uno de los mayores cambios es que, gracias a “atajos” y la nueva manera de ordenar acciones a nuestro escuadrón, es que los combates casi no se pausean. Antes, uno debía pausar la acción y seleccionar qué debía hacer cada integrante y qué poderes debía utilizar. Eso queda solucionado en ME2 de una manera efectiva y que hace que todo sea más intenso.
Si de cambios hablamos, uno de los más notorios es la ausencia de inventario. Para aquellos que no queríamos estar minutos y minutos transformando ítems inservibles en omnigel y tener que desechar así la 16ta pistola del mismo tipo (la cual era inservible), esto es una bendición. Quizás la ausencia total de inventario no caiga muy bien en aquellos roleros más ortodoxos.
Otro elemento que se ha simplificado en esta secuela ha sido el leveleo. Ya no tendremos que gastar puntos en características como “carisma” o “rebeldía”. Nada de eso, todo ahora está más simple (quizás demasiado simple) y las diferentes opciones de diálogo, por ejemplo, se habilitarán de acuerdo a qué camino estemos eligiendo y a nuestro nivel, tanto de “Paragon” como de Renegado.
Una modificación que no sólo tiene que ver con la estética, es el hecho de que ahora tenemos una sola armadura que nos acompañará durante todo el juego. Sin embargo, a esta la podremos “enchular” cambiándole partes, diseño, colores, sin perder su esencia. Aunque parezca un cambio mínimo e insignificante en la gran escala de ME2, en lo personal fue una más que grata adición. Por ejemplo, terminé Mass Effect 1 con un Shepard utilizando una armadura bordó más que fulera; les juro que tenía cero onda. En cambio el Shepard de este segundo episodio quedó hecho a mi gusto.
A diferencia de la primera entrega, ME2 presenta clases bastante balanceadas. En ME1 si no tenías ciertos poderes bióticos (y tu arma principal era un sniper rifle) tus chances de ganar el juego eran muy escuetas. Hoy por hoy, la cosa es distinta. Clases como “Engineer” (ingeniero) o “Inflitrator” (basta decir que es la clase del sniper), son mucho más útiles que antes. Además, en la mitad del juego, obtenemos una especialización adicional en cuanto al combate, lo que hace que no estemos atados a usar una pistola durante todo el juego (si bien siguen siendo las principales armas del juego). Clases como “Vanguard” o “Sentinel” son aquellas clases intermedias que permiten un balance adecuado para la mayoría de los jugadores. El “Adept” (adepto) es una de las que más se destaca por su énfasis en los ataques bióticos. Y por último el “Soldier” (soldado raso) que sorprendentemente es una de las más útiles contra los enemigos principales del juego.
En cuanto a los “biotics” podemos encontrar ciertas modificaciones que, aunque son menores, hacen mucho más entretenida su utilización. Ahora podremos dispararlos realizando una parábola (como las balas curvas de Wanted pero con onda (?) ), y hay nuevos poderes como el “pull” (que permite levantar y atraer a los enemigos) y uno de las más interesantes adiciones: el “charge” (Shepard puede “cargar” contra los enemigos en una especie de teletransportación –como Goku, pero sin su onda (!)). Este ataque es tan efectivo como peligroso; es una auténtica arma de doble filo. Por un lado derriba enemigos por doquier; pero por otro lado nos puede dejar muy desprotegidos. Sin embargo, quizás EL poder más útil (funciona contra TODO tipo de enemigos) es el ya conocido “warp”. Miranda, por ejemplo, es la única integrante de nuestro escuadrón (además de nosotros) que puede utilizarlo, así que es conveniente tenerla a nuestro lado a la hora de combatir.
Destacable es la variedad de enemigos a la que ahora debemos enfrentarnos. Pareciera que los mercenarios o las compañías militares están de moda en los videojuegos, ya que ahora nos enfrentamos a distintas bandas de este tipo: Blue Sons, Eclipse y Blood Pack. Cada grupo tiene integrantes de distintas especies: Krogan, Turian, Asari, Vorcha (nueva especie), Humanos, entre otros. Esto hace que cada combate tenga sus particularidades; no es lo mismo pelear contra un Krogan que contra un Turian o un humano. En ME1 peleábamos casi en su totalidad contra Geth. Esto hacía que los enemigos se volvieran un poco repetitivos, pero sobre todo, les quitaba sorpresa. Por lo tanto, utilizábamos siempre la misma estrategia. En cambio ahora hay que pensar cada combate de una manera distinta.
Los enemigos más molestos del juego son unos viejos conocidos: los Husk, esta especie de zombies molestos al extremo que terminan representando un reto importante ya que no hay mucha estrategia contra una oleada de insaciables enemigos.
Los principales contrincantes de Shepard sí son caras nuevas. Estamos hablando de los “Collectors”, un conjunto de aliens cuyo objetivo es secuestrar y utilizar a cuanto humano se le cruce por el camino. Por supuesto, estos muchachos son controlados por quien hace las veces de villano en ME2: un bicho que por sí solo no garpa ni dos mangos, pero que de repente toma posesión de un Collector cualquiera y se va todo para el carajo. Su nombre es “Harbinger” y cada vez que éste diga “assuming control” ya sabemos que nos espera una parada difícil.
La variedad de escenarios y de lugares interesantes que visitaremos en nuestro viaje hacen brillar a la dirección artística de Mass Effect 2. Cada planeta ahora es muy distinto al otro y el comportamiento de cada individuo que lo transita o las particularidades que presentan los transforman en lugares llenos de vida y que nos darán más de una sorpresa.
Gráficamente, y a comparación de otros títulos de la actual generación, éste no es un juego que se destaque por encima del resto. Sin embargo, lo elaborado de sus escenarios, más algunos efectos de luz y el ya clásico “film grain” o granulado cinematográfico (esta vez por suerte un poco más atenuado), hacen de ME2 un juego bastante atractivo, más allá de alguna que otra falla en ciertas texturas.
La música cumple. Digamos que durante gran parte del juego acompaña bien, pero es en los momentos culminantes cuando ésta brilla, generando climas un 110% (?) épicos.
Quizás uno de los apartados donde más se destaca la gente de Bioware sea en el sistema de diálogos. De vuelta está el sistema de la primera versión, pero incluso más pulido, con más opciones y mucho más intuitivo que antes. Este sistema hace que la historia de Mass Effect 2 sea tan atrapante. Los diálogos son extensos, pero sin llegar a cansarnos, genialmente ejecutados por sus actores, y aportan detalles interesantísimos al juego, lo que hará que no querramos perdernos ninguna línea, ni siquiera del personaje más secundario. Hablar con cualquiera habitante de cualquier planeta terminará siendo de nuestro interés. No sólo para ver qué cosas pueden suceder, qué misiones se pueden destrabar, si no para ver qué elementos nos pueden aportar de la vida en estos planetas y, sobre todo, para ver si nos recuerdan alguna de nuestras experiencias en ME1. Incluso interactuar con la tripulación de la querida “Normandy” se ha vuelto realmente interesante. Y Shepard nunca se cansa de tirarle tiros a cuanto personaje del sexo femenino se cruce.
A pesar de la innumerable cantidad de virtudes que Mass Effect 2 presenta, también nos encontramos con ciertas fallas.
Una de los errores más frecuentes y notorios, son pequeños “bugs” donde nuestros compañeros de escuadrón quedarán o suspendidos en el aire, o en lugares inhóspitos sin la menor idea de cómo llegaron ahí. También hay ciertas texturas que por momentos no son adecuadas y generan confusión.
Para aquellos roleros ortodoxos la ausencia de inventario y el simplificado del leveleo serán características negativas, pero eso queda a criterio de cada uno.
Un aspecto que me hizo ruido sobre ME2 es como Shepard es ahora capaz de resolver situaciones bastante complicadas con ciertas líneas de diálogo que, francamente, no deberían producir el efecto que logran. Dado que ahora nuestro rango de Paragon o Renegado determina las opciones de diálogo que tendremos habilitadas, Shepard hace las veces de mediador para resolver ciertos conflictos. Lo que sucede es que a veces termina sintiéndose muy fácil realizar estas acciones. Lo que sí ha sido un logro, es el hecho de (en ciertas situaciones) activar secuencias apretando un solo botón en la que Shepard puede realizar acciones de Paragon o de Renegado. Éstas desencadenan ciertas escenas muy copadas y más de una vez una actitud de Renegado terminará siendo nuestra salvación o una decisión sabia, a pesar de ser éticamente incorrecta. Además, estas acciones no tienen efectos tan decisivos como algunas opciones de diálogo sí lo tienen.
El apartado por excelencia más flojo de Mass Effect 2, es el hecho de tener que “escanear” planetas en busca de ciertos minerales para poder mejorar armas, armadura, nave, entre otras cosas. Es por demás embolante realizar esta acción y termina siendo un freno más que importante el ritmo frenético que cobra la historia, sobre todo al final donde, para tener éxito, necesitamos de estas mejoras. Por lo tanto, uno termina sí o sí escaneando planetas y perdiendo minutos de diversión. Seguramente este será un tópico de controversia en foros y entre los fans; porque realmente dan ganas de revoleárselo por la cabeza al cráneo que se le ocurrió esta mecánica.
Por último, el final final del juego (por así decirlo), o sea, la última escena, sea quizás el momento argumental más flojo de todo el juego. A ver, durante toda nuestra aventura, se va creando una expectativa enorme acerca de nuestra última misión. Todo lo que hacemos, es para llegar bien preparados; hemos pasado por todo tipo de situaciones, ha habido sacrificios y lo único que deseamos es que la manera en que se resuelva todo sea igual de épico que los hechos que la anteceden.
Lamentablemente no es así, y las últimas cinemáticas del juego pecan de aire hollywoodense y resultan bastante trilladas. Esto no quiere decir tampoco que sea “malo” el final. Es más, si prestamos atención a la historia, y a lo que sucedió en ME1, sabremos a qué y a quiénes nos enfrentaremos en la tercera y última parte.
Por otro lado, los finales alternativos (y en especial uno de ellos) terminan siendo inesperados y, en cierto modo, “mejores” o más memorables que el final al que deberíamos acceder. 
Mass Effect 2 es entonces uno de los grandes títulos de este 2010 y sin dudas uno de los mejores y más complejos juegos de esta generación. Ya sea por su atrapante historia, su grado de personalización y lo única que ésta termina siendo, o por sus intensos combates, sus numerosos poderes, sus geniales personajes, sus paisajes y diseño de niveles, la nueva entrega en la épica saga de ciencia-ficción de Bioware, es una que no te podés perder.
Saludos,
Guillo
P.D: 4 días para poder morirme tranquilo...

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada